Samuel Karchmer

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Prof. Dr. D. Samuel Karchmer (México)

Primer Miembro de Honor (2000)

Palabras del discurso del Prof. Karchmer en el acto de nombramiento:

En primer lugar quiero agradecer el honor que me confiere la Sociedad Ibero Americana de Diagnóstico y Tratamiento Prenatal, al distinguirme con este reconocimiento de que he sido objeto. Debo aceptar que no encuentro las palabras que traduzcan fielmente mi agradecimiento y sólo acuden las que traicionan mi emoción. Y hoy no quiero dejarme llevar de ella, para no enmudecer. Eludiré, de intento, ciertos temas que me ahogarían la voz. Por lo demás no necesito abordarlos, porque flotan aquí, dominando en esta hora, como si fuesen el espíritu mismo de la reunión.

Mis maestros me convencieron de que el ser humano tiende, en forma natural, hacia su superación. A lo largo de la historia muchos pensadores se han cuestionado acerca del sentido de la vida, yo me inclino a creer que el trabajo diario y la búsqueda de la superación en forma personal y a través del núcleo familiar, son la razón de nuestra existencia.

Como suele suceder, las ideas se conciben -al fin y al cabo es el primer paso- y luego se desean hasta que se vuelven una obsesión y se transforma en realidad. Es un sencillo pero laborioso proceso que se aplica a todas las actividades y planes de la vida cotidiana. Para muchas personas el deseo se queda sólo en eso, deseo, ideas, ilusiones. Se requiere pues que una idea tenga tal fuerza, que se vuelva subyugante y como fenómeno lógico ocurra una metamorfosis.
También se requiere vencer otros obstáculos, tales como la resistencia lamentable y caprichosa, y habrá que tomar muy en cuenta la ley de la compensación o sea el precio que tenemos que pagar a cambio de lograr nuestros objetivos.

La vida es como una escalera de muchos peldaños o escalones en la que cada uno de nosotros debemos determinar su tamaño y la posición en la que nos encontramos. Después de definir esto, habrá que seguir subiendo hasta el último escalón o sea hasta haber alcanzado las metas que cada quién se ha propuesto.

¿Riesgos, peligros, caídas? Desde luego que sí ocurrirán, pero bien vale la pena que si a cambio de esto encontramos como recompensa lo que buscamos, lo cual hará que nuestro paso por esta vida no haya sido inútil. Lo importante es dejar huella, un rastro. O un ejemplo que prevalezca al paso del tiempo.

A lo largo de la historia, son muchos los que han cuestionado acerca del sentido de la vida y también son muchos los que han coincidido en creer que el trabajo diario y la búsqueda de la superación son la razón de ésta; gracias a ello, y de esto estoy convencido, los hombres hemos llegado a ser lo que hoy somos.

Gracias a mis maestros, y sobre todo gracias a algunos verdaderos amigos y compañeros, aprendí acerca de la fuerza que se consigue viviendo cerca y lejos, con la familia, aprendí a seguir adelante igual en tiempos buenos y malos, aprendí, a no desesperarme cuando mi mundo se estaba cayendo, aprendí que no hay comida gratis y aprendí acerca del valor de trabajar duro, aprendí que las tres acciones más importantes para conseguir el éxito son: Quiero, Puedo, Hago; aprendí que las ideas no pueden encerrarse en una jaula, aprendí que todos los días deben ser días de intenso calor humano. Aprendí en fin, que cada hombre debe descubrir su propio camino.

No todo fue, como es natural, camino fácil y éxito risueño. Hubo también horas amargas y fracasos dolorosos. Sobre el huerto que plantó el hombre, pasaron un día los caballos de Atila y dejaron solo, como un ultraje, la huella de sus cascos. ¿Quién es aquel que no se ha sentado alguna vez a llorar sobre las ruinas de lo que levantó su esfuerzo? Y que no haya tenido la amargura, pensando en los que vienen, de repetir el verso desolado de García Terrés: "Mis verdades reducidas a polvo acrecentan el polvo que levantan".

Pasado el episodio, el camino volvía a abrirse interminable, como una invitación para la marcha; pero al re-emprenderla, era ya otra estrofa, la de Machado; "Todo pasa y todo queda"; pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre la mar.

Prof. Dr. Samuel Karchmer
Mexico, DF